Tu contorno

Cuando estaba en ti sentía la seguridad que da el amor de una madre, cada día amanecía bañada por tu olor, la brisa y el sol cálido que guiaban mis pasos. Amanecía conociendo mi entorno, recorriendo cada rincón que me ofrecías desde que nací.

Tu música era la mía, las voces que me llamaban sonaban como cascabeles que hacían mi felicidad porque eran las voces de mi gente, esa gente que lanza carcajadas aún en medio de la desgracia y la desesperación, gente que abre los brazos bajo un cielo oscuro iluminado por millones de estrellas, rompiendo cadenas a pesar de todo, contra todo.

Cuando estaba en ti repartía, y recibía, abrazos apretados, esos que borran como por arte de magia cualquier tristeza existente porque vienen de un amigo del alma o de un familiar querido. Palmadas en la espalda, sonrisas más que conocidas mientras que un maravilloso olor a café recién hecho se escapaba de cualquier casa vecina.

Cuando estaba en ti andaba por mi barrio de la infancia: calles repletas de huecos, casas deterioradas y nada de riquezas material pero.. ¡por Dios, cuantos lujos brotaban de las entrañas de los que me rodeaban!, ese tipo de lujo que no se materializa jamás pero que se recibe en una especie de solidez invisible: amor, emociones, sinceridad, apoyo…llega un inevitable vacío cuando no se tiene todo esto de manera cotidiana…

Voces y rostros que nos esforzamos en mantener vigentes, es una batalla que va en aumento con el paso del tiempo porque no queremos que se esfumen en la nada. Intentamos con desesperación que el tiempo y su implacable maldad no los borre definitivamente, queremos mantener fresco el tono de una voz y los rasgos de un rostro, la tristeza es inmensa cuando no siempre se consigue.

Todo se quedó en “cuando estaba en ti”, diría mejor: “cuando estaba allá”, todo se resume en eso, en algo que ha quedado después del horizonte y que pertenece, ahora, a un grupo de dictadores que cambiaron el curso de una historia, de muchas historias puesto que, querida Cuba, tú te encuentras mucho más allá del horizonte y volverte a ver parece tan imposible que con solo pensarlo hace daño.

Tu contorno es lo último que tengo grabado en mi memoria porque forma parte de ese momento en el que todo se pierde. Cuba, sí, tu contorno sobre el mar de un azul rabioso es lo que me esperaba al final del trayecto, al dejar de estar en ti.

La vida empezaba a quedar atrás y el exilio abría sus oscuros brazos esperándome, quizás, para prodigarme sendas bofetadas que no tendrían nada que ver, recordada Cuba, con tus caricias de madre amante.

El avión tomó vuelo en medio de esos eternos rayos del sol de América Latina y mi instinto fue único, en el acto, miré a través de la ventanilla, lo hice como una autómata porque, en realidad, de ese gesto dependía lo que ocurría en mis entrañas.

Era arrancada de ti, estaba muriendo el que hasta ahora había sido mi mundo para entrar en otro que no conocía en absoluto. Un sentimiento tan terrible como irreal.

Te vi allí, descansando tranquilamente en el mar. Descubrí tu contorno, el que tantas veces vi en las fotos. Por espacio de minutos se convirtió en real para mí. Tu verdor, tus montañas, tu forma se extendían antes mis ojos llenos de lágrimas. A medida que el avión subía tú te alejabas y te retenía cada vez menos con mi mirada.

Con una sed indescriptible me bebí aquellos minutos de despedida obligada. No me aparte de la ventana hasta que te volviste un desesperado y doloroso punto que se esfumó en la inmensidad azul de mi mar caribeño.

Imposible de olvidar tu contorno. Nada es lo mismo desde que no estoy en ti.

Como una obligación…

Todo se vuelve obligación actualmente:

Obligación de contar los años durante los cuales podemos disfrutar de la vida a plenitud

Obligación de poner limites a nuestras metas e ilusiones

Obligación de amar mientras se es joven puesto que durante la madurez, supuestamente, ya no es lo mismo

Obligación de viajar hasta una cierta edad

Obligación de pensar en la muerte y en todo aquello que nos conduce a los miedos

Obligación de preparar el final

Obligación de pensar que todo lo que nos espera es la enfermad y nada de positivo

Obligación de reir poco ya que nada nos incita a tal acción…

Obligación…obligación…una de las grandes dictaduras impuestas por unos cuantos destinado a beneficios propios.

Obligaciones que llevan a los seres humanos a la tristeza, a la depresión..a lo peor

Cambiemos, por favor…

Obligación de reir, de viajar, de amar, de cerrar el calendario para no ver el tiempo que pasa,

de darle calidad a cada minuto de vida, de pensar en el momento presente al máximo…

Obligación de vivir….

La felicidad sin problemas

Parece cada vez más difícil encontrar la armonía, los seres humanos se han propuesto el vivir bajo el signo de la intolerancia que a tantos dramas nos lleva y sin embargo…..

Está situación de perfecta convivencia me hace reflexionar cada vez que estoy frente a ella, no se puede negar que la naturaleza posee la inteligencia que nos falta muchas veces,a nosotros, los humanos.

En una maceta que no muestra más pretención que la de albergar plantas llegó un día un pequeño pino, debilucho pero de un color verde oscuro que indicaba encontrarse en muy buena salud. Creció tranquilo, a su ritmo. Los rayos de un sol invernal lo acariciaban sin avaricia, él lo agradecía brillando intensamente.

El tiempo pasó poco a poco trayendo asi un tímido nacimiento: una plantita fue saludando a todos justo al lado del pino y, por supuesto, en la misma maceta. Todos se preguntaron_ ¿qué es?, ¿ cómo ha llegado hasta ahí?_ nadie encontró la respuesta pero el hecho es que la planta se empeño en tener como vecino a ese abeto verde que ya no podía considerance como único inquilino en el lugar.

La primavera estaba en su apogeo por lo que la nueva planta mostró sus flores rojas que en las noches inundaban el ambiente de un perfume exquisito, era simplemente una planta de Maravilla. Flores hermosas de color vivo que suelen abrir de noche despidiendo un perfume sin igual.

Al pino no parecía molestarle en absoluto compartir la vivienda con la que eligió domicilio a su lado. Parecían hermanos y disfrutaban sin disputas del sol y de la frescura de la noche. Crecían en armonía y al parecer lo que era bueno para el uno también lo era para el otro. Compartían todo lo que era un cotidiano.

Con el verano otro personaje vino a unirse a está historia formándose así un trio peculiar y distinguido: un helecho decidió vivir en la parte baja de la maceta. Salía por una ranura y sín ningún complejo. El pino les permitía disfrutar de la vida en la que era su casa. Se acompañaban el uno al otro, se protegían en los días de lluvia como de intenso calor.

Especies diferentes que se entendían maravillosamente bien. Todos se permitían el lujo de existir sín el más mínimo obstáculo y me pregunto: _ ¿ por qué la raza humana no consigue hacer lo mismo?.

Un misterio persiste, no se sabe cómo llegó la planta de Maravilla y el Helecho a esa maceta situada en el rincon del balcón…..

Sin salida

Vidas difíciles o vidas duras, nunca se logra poner una etiqueta a esas vidas que no encuentran respiro ante la adversidad y que luchan constantemente contra los molinos de viento que se levantan en un camino que, ademas, es tapizado de espinas.

Vidas que agotan las fuerzas en un intentar estéril puesto que son pocos los logros que se llegan a cosechar lo cual ” asesina” cada vez, en el repetido afán, las ganas de seguir luchando.

Vidas que reciben golpetazos del destino como único derecho tangible. Vidas que se aferran a la esperanza y a ese seguir intentandolo con la ilusión del triunfo pero que, solo reciben el fracaso por respuesta.

Vidas que con el pasar del tiempo comprueban que se han quedado sin energia ante el deseo de vivir y que lo seguro ha sido el sufrimiento, aún asi se levantan con el alma adolorida para comenzar nuevamente pensando que, tal vez, está vez sea la ocación ideal pero….no

Esas vidas son heroicas y permanecen, por lo general, en el silencio. Un cruel anonimato que no merecen porque su batalla se hace todos los dias y durante años.

Vidas que terminan en un túnel que nunca tuvo salida y que merecen todos los honores.

Máscaras

Las máscaras han invadido gran parte del planeta. La sociedad se ha visto obligada a protegerse para poder sobrevivir. Una máscara cubre parte del rostro para poder existir, en pleno siglo XXI.

La humanidad se volvio ciega, ante el sufrimiento de los seres vivos. El poder y la ambición de unos cuantos imperaban ante el drama de las personas, de los animales, e incluso, de la agonia del planeta.

Se despreció de forma descarada lo que vive, no se escuchó a los que pedían ayuda. Se extendió eso de: ” mirar su propio ombligo”, las acciones demostraron que el famoso yo-ismo era un lema muy seguido.

Las máscaras nos han ” tapado la boca”, nos recuerdan que hemos hablado mucho para no hacer nada, que hemos blasfemado, que hemos injuriado…

Las máscaras nos llevan, hoy, a bajar la cabeza. Han puesto de rodillas a toda una humanidad

 

Primavera

La primavera ha vuelto y lo ha hecho en la fecha en que suele hacerlo. Tranquila y sin alardear, ha tomado su lugar como cada año. De vuelta a casa ese ambiente de renacer, de luz y brillo. El mundo despierta después de meses sumido en el letargo gris del invierno.

Los días hermosos comienzan a instalarse poco a poco porque la primavera ha tocado a la puerta, sin embargo, en esta ocación no ha tenido el acostumbrado recibimiento, aunque se aprecia que nos da ánimos.

La primavera ha regresado en medio del sufrimiento, del dolor y la muerte y eso nadie podía imaginarlo. Un diminuto virus, de descomunal maldad, ha arrebatado el protagonismo al renacer,  a ese que nos tiene tan acostumbrados el Planeta, porque la naturaleza nos mima y nosotros la destruimos sin piedad para satisfacer la ambición materialista.

El Coronavirus y la primavera se están dando la mano en esta ocación. La vida y la muerte se han juntado para recordarnos que, quizás, no somos gran cosa en el Universo. La creación y la destrucción se dieron cita en el 2020 y, ni el más experto de los videntes, pudo verlo.

Esperemos que la primavera extienda su renacer borrando asi, con certeza, el llanto que riega la tierra que cubrirá, gracias a los cálidos rayos de un sol que observa desde las alturas, el correr desesperado de la raza humana.

 

 

 

Cubano es…

Cuba se enfrenta a sus problemas a golpes de salsa, un vaso de ron y, el increible arte de subsistir en medio de la nada que es tan innato en su gente. La salsa endiablada que brota desde cualquier esquina o que hace vibrar las más destartaladas de las casas, mientras que el cubano intenta llenar su tiempo.

Cuba, esa isla herida de la que millones de gente se va por obligación pero que, se convierte inmediatamente en millones de tatuajes que no se borran nunca del corazón de esos que la vieron por última vez desde un avión o estando encima de ese barco fabricado a escondidas, que los llevará a nueva tierra…o a la muerte en alta mar.

Si, Cuba es: salsa, guaguancó, maracas y una carcajada que estalla en el portal de una casa en ruinas. Un cubano que habla estruendosamente porque el silencio no es asunto de los que viven en la isla, allí todas las voces rompen el muro del silencio y el hablar bajo se lo dejan a los que residen más allá de sus fronteras.

La mujer cubana empieza la limpieza de la casa pero minutos después, deja la escoba en un rincón para ir a conversar con la vecina màs cercana porque es vital saber los últimos acontecimientos ocurridos en el barrio, o en la ciudad.

Los niños juegan en las calles y los adultos se reúnen en los portales o en las aceras para ” arreglar el mundo” porque los cubanos siempre ” modifican” el curso de la historia, aunque la suya sea un desastre. Un cubano siempre estará dispuesto a imaginar un mundo mejor puesto que extrae del llanto una sonrisa.

Se juega a la pelota con pasión. Lo saben todo y lo que no, se lo imaginan. Genios sin diploma que entienden el significado de la vida mejor que el mismísimo Albert Einstein. Colocan ” parches” al cotidiano para que la sobrevivencia tenga luz propia.

Construyen el más diminuto objeto que les saque del apuro mientras arreglan otro que parecia muerto. Esa es la marca: Made in Cuba. Una marca con calidad y desparpajo.

 

Informar o morir

Me ha parecido magistral esté artìculo. Por muy dura que sea la situaciòn en la que vivimos, el cerebro necesita màs que la muerte para existir

El Optimista Escéptico

Los medios de comunicación escrita viven en una crisis constante. Desde que apareció internet, todo se digitalizó y nadie piensa que tenga que pagar por la información que circula por las redes, la prensa en papel va dando tumbos y la digital más o menos lo mismo y en esta nueva era del coronavirus sus problemas de siempre se han agudizado.

El gobierno está tomando medidas como loco buscando amortiguar el impacto de esta debacle económica en la que estamos entrando. Como todo se está haciendo de forma improvisada, lo que es normal por otra parte, cada día aparecen en el BOE nuevas medidas, aclaraciones o ajustes de las anteriores. Ocurre así con la relación de las actividades esenciales que no se han cerrado y entre ellas, desde el inicio de las restricciones, aparecen sorprendentemente los quioscos de prensa. Los quiosqueros se preguntan qué sentido tiene pegarse doce horas en…

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Cinco minutos

Siempre solemos encontrarnos con ese personage que se las da de perfecto y que está ahí para lanzar frases que te ponen los ánimos, y el autoestima, por los suelos. No hace falta mucho para que, de repente, lo encontremos al doblar de una esquina.

Después de hablar un poco con este tipo de personas uno sigue su camino de una manera distinta a como lo empezó. Prácticamente ya no caminamos sino que, nos “arrastramos” hasta llegar a nuestro destino deseando meternos en un hueco y no salir màs.

Todos hemos tenido un encuentro asi y lo vivimos mejor o peor, esto depende del grado de sensibilidad que abrigue nuestra manera de ser.

Si te ha ocurrido alguna vez te recomiendo que te ofrezcas cinco minutos para pensar en tu más fiel amigo: tú mismo. Recupera rápidamente esa amistad que quizás hayas dejado a un lado por motivos que solo tú conoces y “estreches” la mano de tu propio yo.

Amarse a si mismo es el comienzo de algo importante, es ese amor al que hay que recuperar  para hacer frente a los “ataques” de esa gente que no nos aprecia como es necesario.

Sitúate frente a tí mismo pero trata de hacerlo sin que las voces que te traen sonido negativo te llene la cabeza. Mírate en el espejo con sinceridad, reconoce los valores que posees y , mientras busques en tu interior, te iras encontrando con virtudes que están ahí pero que, pasaste por alto.

Elimina los miedos que, esos, no te ayudarán nunca en el trayecto que recorras. Los miedos son una amalgama de emociones tanto personales como ajenas que solo existen para poner sancadillas: cuando se cae no se avanza. No alimentes tus miedos, empieza una y otra vez cada vez que te equivoques y hazlo sin temor.

Cinco minutos contigo mismo. Cinco minutos de un reencuentro importante.

 

 

 

 

Aplausos

Admiro a esas personas que no se fijan en la fecha de nacimiento estampada en un papel cualquiera porque pasan de números, de comienzos y finales. Sí,  admiro a los que solo dicen:  ” ¡ Estoy vivo !.

Admiro a quellos que piensan que lo importante es estar vivo y hacer cosas y que la edad es solo una ” invención” de los pesimistas, algo que no les ataña porque ellos se marcharon a un lugar regido por el optimismo.

Admiro la risa explosiva de un anciano porque ilumina mi momento y hace correr la adrenalina por mi cuerpo. Se lo agradezco y pido mucho más.

Admiro a las personas mayores que en vez de quejarse y arrastrar los pies hacen proyectos de viajes y de aprendisaje mientras pisan firme, a tal punto que la tierra dice: ” Está más vivo que nunca”.

Admiro a aquellos que, a pesar del tiempo que pasa, piensan en seguir construyendo como si no existiera el final porque saben que el fin no tiene edad.

Admiro a los mayores que se ilusionan cada día, que aprenden y que dan ritmo al cuerpo mientras esté aguante y cuando ya no sea asi buscan otra manera de disfrutar de la vida.

Un aplauso para los que no ponen barreras que indiquen los limites en la vida. Muchas gracias a los ojos de aquellos mayores que siguen brillando ante la belleza de cada día con la misma intensidad que la de un niño.