La gente se aleja

Cuando voy por la calle tengo que comprobar algo que ya es inexorable: la gente no mira a nadie, todos muestran un rostro uraño que denota el estar sumidos en un mundo muy personal. No veo emoción ni sentimiento y me parece inquietante porque da la impresión de que nos hemos vaciado de todo lo que comporta la espiritualidad o para que sea más claro: estamos lleno de vacío. Tal vez nos falte lo positivo que llena al ser humano.

Camino por las calles de mi ciudad y capto agresividad en los gestos, en las acciones y hasta en los contactos que la sociedad lleva a cabo. Me parece que nos perdemos en un camino en el que parece prohibido el seguir siendo humano. Si saludo a un desconocido simplemente porque paso a su lado y deseo ser educada no me responde, tampoco me mira, sigue su andar desquiciado y totalmente deconectado de su entorno.

No sé si todo esto da miedo o hay que tomarlo como algo normal y acorde a la época en que vivimos. Posiblemente ambas cosas se puedan dar por correctas y aún asi lo considero descabellado.

La gente se aleja entre si. Un abismo nos separa, poco nos une .

Le llamaban ” acto de repudio”

Todavia sigo sin entender cómo es posible que seres humanos sean capacez de destruir la vida de sus semejantes como si tal acción fuera algo natural, casi un deber. imposible de entender pero las cosas son asi. Las dictaduras existen por desgracia. Conocí el sistema dictatorial de Cuba, mi país, hasta el año 1981 cuando con quince años decidimos mi familia y yo partir de la isla.

Tratamos de reunir todo el coraje del mundo para enfrentarnos al proceso que nos esperaba: los trámites y luego el terrible exilio. Recuerdo que nos mentalizamos día tras día, minuto a minuto, para asimilar aquella empresa monumental en la que decidimos introducirnos.

La opresión en Cuba ya era insostenible, nos faltaba el aire en el rincón que nos había puesto Fidel Castro. Un rincón ocupado por los cubanos del bando contrario, el que no esta a favor de la ideología existente.

Hablar, pensar, movernos era jugarse la vida. No eramos seres humanos, eramos una materia con la que ” jugaba” Castro y sus esbirros, mi familia ya no podía más y, no siendo amantes del destierro, tuvimos que elegir esa solución. Un objetivo que nos daba punzadas en el alma porque Cuba lo era todo para nosotros.

Obtener los papeles legales, incluido los pasaportes, resultó un proceso que nos sumergió en un periodo de gran estrés debido a la marcada persecución de la cual fuimos objeto por parte de las autoridades. El hecho de presentar los documentos para abandonar el país nos convierte, inmediatamente, en pestiferados a los que hay que aplastar de cualquier manera. La represión se triplica puesto que dar el paso hacía la zona de los que toman el camino del exilio convierte a cualquier cubano en el ” enemigo número uno” de la Revolución.

La dictadura ya tenía nuestros datos y la información de que nos íbamos de Cuba por lo que todas las cartas se hallaban sobre la mesa para desgraciarnos un poco más la vida. Lo mismo haria con todas las demas familias que a lo largo del país se encontraban en nuestra situación, en ese periodo muchas personas decidieron huir y dejar atras la revolución comunista.

Fidel Castro siempre fue un hombre malvado al extremo y maquiavélico sin remordimientos por lo que saco a la luz una de sus ” invenciones” de represión a la que puso por nombre: acto de repudio.

Reconozco que nunca antes había utilizado tal “arma” en su afán por mantenernos a todos sin pasar los limites que habia fijado. Aquello fue toda una novedad dentro de nuestra sociedad comunista. Nunca podré olvidar esos momentos en los que el pánico es lo único que supo acompañarnos.

Los actos de repudio estallarón en Cuba, se instalaron dando la impresión de convertirse en otro componente del ADN castrista. La locura corrió como la polvora en las ciudades, la gente tenia miedo y al igual que animales perseguidos por el cazador no sabia a dónde esconderse.

Acto de repudio: singular apelativo. Repudio hacia aquellos que solo deseaban vivir en democracia porque no aceptaban las ataduras impuestas por el dictador. Ese era nuestro pecado. El acto de repudio consistía en un grupo de esbirros comunistas que, armados de palos y huevos podridos, íban casa por casa de aquellos que se marchaban de Cuba para gritar insultos y al mismo tiempo elogios hacía la figura de Fidel Castro. Golpeaban las puertas y las ventanas con la intensión de abrir, entrar y agredir a los que se encontraban en la vivienda.

Mi familia y yo tuvimos derecho a esos actos de repudio durante tres meses consecutivos. La turba humana rodeaba nuestra casa a lo largo de todo el dia e incluso, la madrugada: lanzaban huevos podridos que se incrustaban en las paredes, golpeaban con palos y gritaban. Recuerdo que mis abuelos, mi madre y yo nos refugiamos en la última habitación y el pánico era enorme, sin palabras solo nos mirábamos y nos cogíamos de las manos. Rezábamos todo el tiempo, deseábamos salir vivos de todo aquel horror.

Encerrados durante semanas, solo abríamos una ventana para coger el plato con comida que nos daba un familiar antes de cerrar rápidamente. Los comunistas imponían cada vez más la ley del terror, prohibían que se acercaran a aquellos que se íban de Cuba. Fue uno de los tantos periodos negros de la historia de la Revolución cubana.

Tu contorno

Cuando estaba en ti sentía la seguridad que da el amor de una madre, cada día amanecía bañada por tu olor, la brisa y el sol cálido que guiaban mis pasos. Amanecía conociendo mi entorno, recorriendo cada rincón que me ofrecías desde que nací.

Tu música era la mía, las voces que me llamaban sonaban como cascabeles que hacían mi felicidad porque eran las voces de mi gente, esa gente que lanza carcajadas aún en medio de la desgracia y la desesperación, gente que abre los brazos bajo un cielo oscuro iluminado por millones de estrellas, rompiendo cadenas a pesar de todo, contra todo.

Cuando estaba en ti repartía, y recibía, abrazos apretados, esos que borran como por arte de magia cualquier tristeza existente porque vienen de un amigo del alma o de un familiar querido. Palmadas en la espalda, sonrisas más que conocidas mientras que un maravilloso olor a café recién hecho se escapaba de cualquier casa vecina.

Cuando estaba en ti andaba por mi barrio de la infancia: calles repletas de huecos, casas deterioradas y nada de riquezas material pero.. ¡por Dios, cuantos lujos brotaban de las entrañas de los que me rodeaban!, ese tipo de lujo que no se materializa jamás pero que se recibe en una especie de solidez invisible: amor, emociones, sinceridad, apoyo…llega un inevitable vacío cuando no se tiene todo esto de manera cotidiana…

Voces y rostros que nos esforzamos en mantener vigentes, es una batalla que va en aumento con el paso del tiempo porque no queremos que se esfumen en la nada. Intentamos con desesperación que el tiempo y su implacable maldad no los borre definitivamente, queremos mantener fresco el tono de una voz y los rasgos de un rostro, la tristeza es inmensa cuando no siempre se consigue.

Todo se quedó en “cuando estaba en ti”, diría mejor: “cuando estaba allá”, todo se resume en eso, en algo que ha quedado después del horizonte y que pertenece, ahora, a un grupo de dictadores que cambiaron el curso de una historia, de muchas historias puesto que, querida Cuba, tú te encuentras mucho más allá del horizonte y volverte a ver parece tan imposible que con solo pensarlo hace daño.

Tu contorno es lo último que tengo grabado en mi memoria porque forma parte de ese momento en el que todo se pierde. Cuba, sí, tu contorno sobre el mar de un azul rabioso es lo que me esperaba al final del trayecto, al dejar de estar en ti.

La vida empezaba a quedar atrás y el exilio abría sus oscuros brazos esperándome, quizás, para prodigarme sendas bofetadas que no tendrían nada que ver, recordada Cuba, con tus caricias de madre amante.

El avión tomó vuelo en medio de esos eternos rayos del sol de América Latina y mi instinto fue único, en el acto, miré a través de la ventanilla, lo hice como una autómata porque, en realidad, de ese gesto dependía lo que ocurría en mis entrañas.

Era arrancada de ti, estaba muriendo el que hasta ahora había sido mi mundo para entrar en otro que no conocía en absoluto. Un sentimiento tan terrible como irreal.

Te vi allí, descansando tranquilamente en el mar. Descubrí tu contorno, el que tantas veces vi en las fotos. Por espacio de minutos se convirtió en real para mí. Tu verdor, tus montañas, tu forma se extendían antes mis ojos llenos de lágrimas. A medida que el avión subía tú te alejabas y te retenía cada vez menos con mi mirada.

Con una sed indescriptible me bebí aquellos minutos de despedida obligada. No me aparte de la ventana hasta que te volviste un desesperado y doloroso punto que se esfumó en la inmensidad azul de mi mar caribeño.

Imposible de olvidar tu contorno. Nada es lo mismo desde que no estoy en ti.

Como una obligación…

Todo se vuelve obligación actualmente:

Obligación de contar los años durante los cuales podemos disfrutar de la vida a plenitud

Obligación de poner limites a nuestras metas e ilusiones

Obligación de amar mientras se es joven puesto que durante la madurez, supuestamente, ya no es lo mismo

Obligación de viajar hasta una cierta edad

Obligación de pensar en la muerte y en todo aquello que nos conduce a los miedos

Obligación de preparar el final

Obligación de pensar que todo lo que nos espera es la enfermad y nada de positivo

Obligación de reir poco ya que nada nos incita a tal acción…

Obligación…obligación…una de las grandes dictaduras impuestas por unos cuantos destinado a beneficios propios.

Obligaciones que llevan a los seres humanos a la tristeza, a la depresión..a lo peor

Cambiemos, por favor…

Obligación de reir, de viajar, de amar, de cerrar el calendario para no ver el tiempo que pasa,

de darle calidad a cada minuto de vida, de pensar en el momento presente al máximo…

Obligación de vivir….

La felicidad sin problemas

Parece cada vez más difícil encontrar la armonía, los seres humanos se han propuesto el vivir bajo el signo de la intolerancia que a tantos dramas nos lleva y sin embargo…..

Está situación de perfecta convivencia me hace reflexionar cada vez que estoy frente a ella, no se puede negar que la naturaleza posee la inteligencia que nos falta muchas veces,a nosotros, los humanos.

En una maceta que no muestra más pretención que la de albergar plantas llegó un día un pequeño pino, debilucho pero de un color verde oscuro que indicaba encontrarse en muy buena salud. Creció tranquilo, a su ritmo. Los rayos de un sol invernal lo acariciaban sin avaricia, él lo agradecía brillando intensamente.

El tiempo pasó poco a poco trayendo asi un tímido nacimiento: una plantita fue saludando a todos justo al lado del pino y, por supuesto, en la misma maceta. Todos se preguntaron_ ¿qué es?, ¿ cómo ha llegado hasta ahí?_ nadie encontró la respuesta pero el hecho es que la planta se empeño en tener como vecino a ese abeto verde que ya no podía considerance como único inquilino en el lugar.

La primavera estaba en su apogeo por lo que la nueva planta mostró sus flores rojas que en las noches inundaban el ambiente de un perfume exquisito, era simplemente una planta de Maravilla. Flores hermosas de color vivo que suelen abrir de noche despidiendo un perfume sin igual.

Al pino no parecía molestarle en absoluto compartir la vivienda con la que eligió domicilio a su lado. Parecían hermanos y disfrutaban sin disputas del sol y de la frescura de la noche. Crecían en armonía y al parecer lo que era bueno para el uno también lo era para el otro. Compartían todo lo que era un cotidiano.

Con el verano otro personaje vino a unirse a está historia formándose así un trio peculiar y distinguido: un helecho decidió vivir en la parte baja de la maceta. Salía por una ranura y sín ningún complejo. El pino les permitía disfrutar de la vida en la que era su casa. Se acompañaban el uno al otro, se protegían en los días de lluvia como de intenso calor.

Especies diferentes que se entendían maravillosamente bien. Todos se permitían el lujo de existir sín el más mínimo obstáculo y me pregunto: _ ¿ por qué la raza humana no consigue hacer lo mismo?.

Un misterio persiste, no se sabe cómo llegó la planta de Maravilla y el Helecho a esa maceta situada en el rincon del balcón…..

Sin salida

Vidas difíciles o vidas duras, nunca se logra poner una etiqueta a esas vidas que no encuentran respiro ante la adversidad y que luchan constantemente contra los molinos de viento que se levantan en un camino que, ademas, es tapizado de espinas.

Vidas que agotan las fuerzas en un intentar estéril puesto que son pocos los logros que se llegan a cosechar lo cual ” asesina” cada vez, en el repetido afán, las ganas de seguir luchando.

Vidas que reciben golpetazos del destino como único derecho tangible. Vidas que se aferran a la esperanza y a ese seguir intentandolo con la ilusión del triunfo pero que, solo reciben el fracaso por respuesta.

Vidas que con el pasar del tiempo comprueban que se han quedado sin energia ante el deseo de vivir y que lo seguro ha sido el sufrimiento, aún asi se levantan con el alma adolorida para comenzar nuevamente pensando que, tal vez, está vez sea la ocación ideal pero….no

Esas vidas son heroicas y permanecen, por lo general, en el silencio. Un cruel anonimato que no merecen porque su batalla se hace todos los dias y durante años.

Vidas que terminan en un túnel que nunca tuvo salida y que merecen todos los honores.

Máscaras

Las máscaras han invadido gran parte del planeta. La sociedad se ha visto obligada a protegerse para poder sobrevivir. Una máscara cubre parte del rostro para poder existir, en pleno siglo XXI.

La humanidad se volvio ciega, ante el sufrimiento de los seres vivos. El poder y la ambición de unos cuantos imperaban ante el drama de las personas, de los animales, e incluso, de la agonia del planeta.

Se despreció de forma descarada lo que vive, no se escuchó a los que pedían ayuda. Se extendió eso de: ” mirar su propio ombligo”, las acciones demostraron que el famoso yo-ismo era un lema muy seguido.

Las máscaras nos han ” tapado la boca”, nos recuerdan que hemos hablado mucho para no hacer nada, que hemos blasfemado, que hemos injuriado…

Las máscaras nos llevan, hoy, a bajar la cabeza. Han puesto de rodillas a toda una humanidad

 

Primavera

La primavera ha vuelto y lo ha hecho en la fecha en que suele hacerlo. Tranquila y sin alardear, ha tomado su lugar como cada año. De vuelta a casa ese ambiente de renacer, de luz y brillo. El mundo despierta después de meses sumido en el letargo gris del invierno.

Los días hermosos comienzan a instalarse poco a poco porque la primavera ha tocado a la puerta, sin embargo, en esta ocación no ha tenido el acostumbrado recibimiento, aunque se aprecia que nos da ánimos.

La primavera ha regresado en medio del sufrimiento, del dolor y la muerte y eso nadie podía imaginarlo. Un diminuto virus, de descomunal maldad, ha arrebatado el protagonismo al renacer,  a ese que nos tiene tan acostumbrados el Planeta, porque la naturaleza nos mima y nosotros la destruimos sin piedad para satisfacer la ambición materialista.

El Coronavirus y la primavera se están dando la mano en esta ocación. La vida y la muerte se han juntado para recordarnos que, quizás, no somos gran cosa en el Universo. La creación y la destrucción se dieron cita en el 2020 y, ni el más experto de los videntes, pudo verlo.

Esperemos que la primavera extienda su renacer borrando asi, con certeza, el llanto que riega la tierra que cubrirá, gracias a los cálidos rayos de un sol que observa desde las alturas, el correr desesperado de la raza humana.

 

 

 

Cubano es…

Cuba se enfrenta a sus problemas a golpes de salsa, un vaso de ron y, el increible arte de subsistir en medio de la nada que es tan innato en su gente. La salsa endiablada que brota desde cualquier esquina o que hace vibrar las más destartaladas de las casas, mientras que el cubano intenta llenar su tiempo.

Cuba, esa isla herida de la que millones de gente se va por obligación pero que, se convierte inmediatamente en millones de tatuajes que no se borran nunca del corazón de esos que la vieron por última vez desde un avión o estando encima de ese barco fabricado a escondidas, que los llevará a nueva tierra…o a la muerte en alta mar.

Si, Cuba es: salsa, guaguancó, maracas y una carcajada que estalla en el portal de una casa en ruinas. Un cubano que habla estruendosamente porque el silencio no es asunto de los que viven en la isla, allí todas las voces rompen el muro del silencio y el hablar bajo se lo dejan a los que residen más allá de sus fronteras.

La mujer cubana empieza la limpieza de la casa pero minutos después, deja la escoba en un rincón para ir a conversar con la vecina màs cercana porque es vital saber los últimos acontecimientos ocurridos en el barrio, o en la ciudad.

Los niños juegan en las calles y los adultos se reúnen en los portales o en las aceras para ” arreglar el mundo” porque los cubanos siempre ” modifican” el curso de la historia, aunque la suya sea un desastre. Un cubano siempre estará dispuesto a imaginar un mundo mejor puesto que extrae del llanto una sonrisa.

Se juega a la pelota con pasión. Lo saben todo y lo que no, se lo imaginan. Genios sin diploma que entienden el significado de la vida mejor que el mismísimo Albert Einstein. Colocan ” parches” al cotidiano para que la sobrevivencia tenga luz propia.

Construyen el más diminuto objeto que les saque del apuro mientras arreglan otro que parecia muerto. Esa es la marca: Made in Cuba. Una marca con calidad y desparpajo.

 

Informar o morir

Me ha parecido magistral esté artìculo. Por muy dura que sea la situaciòn en la que vivimos, el cerebro necesita màs que la muerte para existir

El Optimista Escéptico

Los medios de comunicación escrita viven en una crisis constante. Desde que apareció internet, todo se digitalizó y nadie piensa que tenga que pagar por la información que circula por las redes, la prensa en papel va dando tumbos y la digital más o menos lo mismo y en esta nueva era del coronavirus sus problemas de siempre se han agudizado.

El gobierno está tomando medidas como loco buscando amortiguar el impacto de esta debacle económica en la que estamos entrando. Como todo se está haciendo de forma improvisada, lo que es normal por otra parte, cada día aparecen en el BOE nuevas medidas, aclaraciones o ajustes de las anteriores. Ocurre así con la relación de las actividades esenciales que no se han cerrado y entre ellas, desde el inicio de las restricciones, aparecen sorprendentemente los quioscos de prensa. Los quiosqueros se preguntan qué sentido tiene pegarse doce horas en…

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